Extracto del Documento Conferencial aprobado de la FJC de la Provincia de Buenos Aires.
"Cromañón fue un crimen colectivo, una masacre que podía evitarse con solo cumplir las reglamentaciones vigentes. No fue un accidente, sino el producto esperable de un sistema que mata de múltiples modos, administrado por funcionarios corruptos que componen junto a empresarios inescrupulosos una cadena mafiosa con responsables y cómplices". Rina Bertaccini, abuela de Julián Rozengardt, uno de las 194 victimas que pagaron con su vida esa noche.
La corrupción y los negocios, la prioridad del lucro sobre la vida, el mal estado de los hospitales, la carencia de insumos, la política del achicamiento, el abandono; en síntesis: el sistema capitalista.
Durante décadas los lugares de diversión para la juventud estuvieron pensados solo como lugares de consumo. La discriminación en los boliches, por zapatillas, zapatos, pelo, cara, ropa o por el costo de la entrada están naturalizados y noche a noche los jóvenes nos exponemos ante el jurado parcial del pertenecer o no pertenecer.
Los lugares alternativos no por nada siempre fueron llamadas “cuevas”.
La cultura emergente que no se planteaba desde el consumo pasaba al estatus de marginal, dejando reservados los peores lugares.
Un dato significativo es que en los recitales el agua esta negada, la práctica de tirar agua al publico surge de la acostumbrada situación de que los baños no tengan agua, y esto hablando de los recitales un poquito más grandes nada más, en otros casos de escasez de recursos y los problemas son aun mayores.
Siempre fueron tratados como lugares del demonio, prueba de ello es que luego de la tragedia en Republica Cromañon no fueron pocos los que se plegaron al rumor mal intencionado de la existencia de una guardería en el baño.
Los medios cumplieron a la perfección su nefasto rol.
Ni una vengala ni el rock & roll,
A nuestros pibes lo mato la corrupción
Las autoridades luego del hecho lo único que decidieron hacer es reprimir muchísimo más las posibilidades de tocar, se implementaron en el conurbano como en capital reglamentaciones que solo servían para cerrar lugares (claro: los que no ponían la tarasca).
El Estado que siempre estuvo ausente y se presentaba solo en forma represiva, con razias, golpizas, presos y cierres, siempre se mantuvo lejos de tener una política de inclusión que garantice lugares apropiados para que el pueblo desarrolle sus artes.
Ahora anuncian una nueva ley que supuestamente va a reglamentar mejor aun lo ya impuesto, esta claro que nunca les importo nada que no se llame ganancia.
El empresario Omar Chavan, (al que citaba sumo cantando “Omar Chavan, quiero dinero, quiero dinero), siempre se mostró propenso a arreglar con la policía y los de turno.
La defensoria del pueblo había alertado varias veces sobre el grave peligro que corrían 400.000 jóvenes los fines de semana. Incluso el 26/5/04 fue nota de tapa de Clarín la situación que se vivía, “el 86% de los boliches porteños no son seguros”, basado en un informe que mencionaba claramente la situación del boliche Republica Cromañon.
El máximo responsable es Aníbal Ibarra, sino ¿para que es la función publica?, ¿sobre que temas trabaja el jefe de gobierno de un lugar?, evidentemente como esto le sucedió a la juventud, y peor aun, a los rockeros puede que no importe mucho y se pueda olvidar rápidamente.
Nuestra lucha es contra la impunidad y más aun contra la instalación de la misma como parte inmodificable, ahora Ibarra esta en la cámara de diputados de la capital.
“cuando vi las pintadas que decían Ibarra Vuelve pensé que los pibes callejeros estaban pintando, pero no, me sorprendí, eran los ibarristas, que h………………….., que impunidad”
“Sin movilización no habrá justicia"
Pero la miseria de algunos fue tapada por un acto sublime de justicia, de la más bella solidaridad, tal vez perdieron la vida pero bajo ninguna circunstancia perdieron la dignidad, los pibes y las pibas que esa noche estuvieron viendo a Callejeros entregaron sus vidas por salvar las de desconocidos bien conocidos que corrían, esa noche como tantas otras, la misma suerte.
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